El arte es un percepción humana respecto todo nuestro entorno que definimos como bello y extraordinario; no existiendo nada mayor que la naturaleza misma, de hecho, todo lo que creamos es una imitación de la misma naturaleza.<br> He visto como a un simple banano pagado a una pared le llaman arte. Tornillos, tuercas y cadenas con un toque envejecido es arte. Hormigón, cerámica, hierro fundido; todos estos materiales se conjugan para la creación de una estatua. Lienzo, colores y pincel; para un cuadro. Partituras para la música, guiones para el teatro... Todo extraordinariamente bien hecho lo considero arte y creo que esa es la esencia de la naturaleza, lo inalcanzable por un ser humano o por un ser humano común, el talento que plasma un artista en su obra, los misterios del universo, la belleza de la naturaleza, la destreza de escultor, aquella voz soprano que nos deleita... Hasta la esencia de la IA es un arte de desarrollo, de ingeniería de programación; no en vano otorgaron un premio Nobel a sus creadores. Y aunque desestimamos la creaciones de la IA por simple ego, adoptamos una posición de competencia - como quien intenta competir con un auto en velocidad - . He visto como el vecino lava su auto, lo pule, lo adorna y lo ama; por la sencilla razón que le es útil y le costó adquirir. Usamos maravillas tecnológicas con intrínseco desprecio al ignorar el esfuerzo y conocimiento que existe detrás de un móvil, una PC, un avión... Tomamos el celular a diario y el único valor que le damos es el de la necesidad y su costo, no valoramos el arte tecnológico que representa, la maravilla que es. Lo más necio que he visto en estos tiempos de convulsión generalizada es competir con una herramienta en vez de abrazar su utilidad; es como el narciso pretende competir con la belleza de una flor, como cuando nuestros temores nos dicen que las arrugas solo son el reflejo de un viejo espejo.<br> El arte llena cada espacio y rincón de nuestras vidas y se manifiesta en distintas formas, esa es la naturaleza del arte: La admiración...
